Baburizza ahora (primera parte)

El Palacio Baburizza, ubicada en la plaza Joaquín Edwards Bello, del cerro Alegre, posee una de las más importantes colecciones pictóricas del país y se yergue como uno de los lugares de mayor interés turístico de la ciudad, compitiendo seriamente con la Plaza Sotomayor o el Museo La Sebastiana. Sin embargo, a pesar de sus atributos y que una parte significativa de las obras y del edificio se ha restaurado, su puesta en valor y la apertura a los ciudadanos y a los visitantes se encuentra paralizada desde hace muchísimos años. Hasta mediados de los 90 la Corporación Promoción y Solidaridad administraba el recinto y se las ingeniaba para tenerlo abierto a los visitantes, lo que no obstante, sin mayores explicaciones, el Alcalde Hernán Pinto se esmeró en terminar unilateralmente reclamando la restitución inmediata del edificio.

Las cosas en el puerto se repiten. Hace pocos meses la Fundación Carroza sufrió la misma suerte que la Corporación. Había firmado convenios por los cuales el Municipio le encomendaba intermediar capitales para invertir en el lugar. Interesaron a la Fundación Andrónico Lukcic (aprovechando la cultural inclinación hacia el croata Baburizza). Presentaron un proyecto de gestión integral en colaboración de especialistas italianos en restauro. Sin embargo, esta vez a través del Alcalde Aldo Cornejo y su colaborador Eduardo Döckendorf, el Municipio exige que Carroza salga de escena. Al igual que con la Corporación Promoción y Solidaridad, en la marginación de Carroza se invocan motivos injuriosos de falta de idoneidad o probidad.

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