Jardín de las Alegrías

En el cuidado del patrimonio cultural parece que la ciudad, al carecer de una visión unidireccional construida con el esfuerzo de todos, cada cual está en lo suyo. Así se pudo apreciar la semana pasada en un programa de Quinta Visión en el cual Paulina Kaplán, Jorge Castro y Wenceslao Cortés (presidente de la UNCO) hablaban "pestes" de los estudiantes que se encaramaron y rayaron el monumento denominado "Arco Británico" de avenida Brasil. No pretendemos en esta nota hacer una apología a la práctica de usar los monumentos como caballos. Pero, los muchachos se veían en este acontecimiento sonriendo y reconociendo cierto grado de audacia. "Jardín de las alegrías", les llamaba Violeta Parra.
Los guardianes del patrimonio, en cambio, aparecían enjutos y circunspectos defendiendo nuestros bienes culturales. Wenceslao solicitaba más mano dura emulando a Hinzpeter. Kaplán pedía más platita para seguir cuidando el patrimonio olvidando que nada es gratuito en esta vida. ¿Por qué no repinta el arco con las platas del Forum? El Alcalde, por su parte, se quejaba por los "daños" a la ciudad desentendiéndose que el daño más grande de nuestro patrimonio es el déficit municipal respecto del cual el ha ayudado a acrecentar. ¿No es por plata que la ciudad vende sus bienes culturales día tras día?
La presidenta del cerro Concepción vía telefónica puso las cosas en su lugar. "Que no le echaran toda la culpa a los estudiantes" pues la ciudad en su conjunto no ha sabido manejar lo suyo. ¿No es la ciudad entera (no solamente el arco) la que está muy sucia?. Si es por ilegalidades, el cerro Concepción fue transformado en pocos años sin una evaluación de impacto ambiental ni plan de mitigación. ¿Cuál de estos caballeros se preocupó que se respetaran las leyes en el caso del Hotel del Vino (una casa demolida) o del Hotel Astoreca?
Preferimos quedarnos con Il Cavaliere dice que la ciudad necesita un modelo de "buenas prácticas" para todos pues sino estaremos preocupados del pelo de la sopa.

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