El anuncio del teleférico en Valparaíso está de cumpleaños N°15

La ciudadanía está saturada y cansada de las políticas de los anuncios fantasmas en Valparaíso. El anuncio del teleférico de Valparaíso ya cumple sus quince años, sin que alguna autoridad hubiese solicitado un estudio serio sobre la viabilidad del proyecto.

Por Camilo Vargas Koch

Nuevamente aparece el proyecto de un teleférico para Valparaíso en la prensa. En esta ocasión, el alcalde Castro estaba promoviendo la iniciativa en un congreso en la República de Uruguay. Durante ya más de una década, a partir de los noventa, siempre de vez en cuando la prensa local y alguna autoridad acoge esta iniciativa. Hubo también conejales y consejeros regionales que solicitaron el proyecto de un teleférico para la Ciudad-Puerto.

Otros solicitaron el proyecto para brindar a sus terrenos en lo alto de Valparaíso una mejor conectividad y así obtener una plusvalía que les permitiera proyectar grandes inversiones inmobiliarias en lo alto de la ciudad. Subsidiado, similar el proyecto del EPV y Mallplaza, con un subsidio de 21 millones de dólares. Privados con una gran inversión pública, en esta ocasión con la instalación de un teleférico. "Repartiendo chocolates" a los privados como dijo en estos días el Director de la EPV a La Segunda.

Para muchos no es entendible que se promueve la iniciativa de un teleférico cuando al mismo tiempo la crisis de los ascensores de Valparaíso se agudizó de tal forma en la última década que casi la totalidad de los ascensores se encuentran hoy detenidos.

De los 15 operativos en el año 2003, quedan hoy solo cinco en operación. Ascensor Polanco y Peral deberán cerrar cuando finalmente se articulan sus proyectos de recuperación. Lo mismo con los ascensores Concepción y Artillería, cuando el Gobierno finalmente termine la larga odisea y adquiera los 10 ascensores privados que prometió comprar durante los dos últimos meses del año. Lo que deja la ciudad con una perspectiva de un ascensor operativo para el 2012.

Pero no solo los ascensores están en crisis, la situación del transporte público de Valparaíso deja mucho que desear, solamente se han ejecutado fragmentos del ambicioso plan del “Transvalparaíso”. Este contexto precario y insatisfactorio del actual Sistema de Transporte Público hay que tenerlo en mente cuando se exige la instalación de un teleférico.

La construcción de un teleférico requiere una gran inversión, que dependiendo del trazado, puede abordar unos 30 hasta 40 millones de dólares, el doble que requiere el proyecto de la recuperación de todos los ascensores de Valparaíso, o alrededor del 60 por ciento del crédito BID para Valparaíso (Recursos del PRDUV).

Pero no solamente la inversión monetaria es relevante, también hay otros estudios que determinan la factibilidad de un proyecto de un teleférico, como por ejemplo, un estudio de viento en una ciudad que tiene fenómenos de vientos y ráfagas muy fuertes, por algo se llama también la "Ciudad de los Vientos". También es importante un estudio legal que aborde la complejidad de tener que pasar por una enorme cantidad de terrenos privados con el teleférico. En resumen, requiere de una evaluación de diferentes expertos que no se ha abordado hasta la fecha y tampoco han sido solicitados por el alcalde u otras autoridades.

Consta que tanto el alcalde, concejales y otras autoridades, han acogido esta iniciativa sin conocer su factibilidad. Si en Chile se ha caracterizado en las últimas dos décadas por algo es por la exitosa aplicación de un modelo de concesiones para la construcción de infraestructura vial y transporte público. Por consiguiente lo único que se debe hacer con el famoso teleférico de Valparaíso, es llevarlo de las declaraciones y de los anuncios al Departamento de Concesiones del MOP (MOP-CGC) para estudiarlo en forma seria. El MOP-CGC es un departamento que tiene mucha experiencia en la evaluación de este tipo de iniciativas.

Si el alcalde solicitara a MOP-Concesiones estudiar la factibilidad de un teleférico, en un máximo de dos años estaría establecida la factibilidad de la iniciativa. Lo más probable y lógico es que este estudio del teleférico establezca que el subsidio que debería pagar el Estado a los privados es tan alto que no tiene sentido alguno la instalación de un teleférico. Este resultado será lo más probable dado la escasa urbanización de los sectores altos.

Un teleférico a lo alto de Valparaíso hoy en día llegaría a una zona que no tiene una alta demanda de transporte. Es más bien un bosque, con terrenos que representan grandes desafíos geográficos para su urbanización. Una alta inversión como un teleférico necesariamente requiere que su estación final esté ubicada en una zona con un alta densidad habitacional, con un público objetivo de un mínimo de 30.000-50.000 pasajeros que justificarían la alta inversión inicial.

Si se evalúa el famoso teleférico en forma profesional, por lo menos expertos en la materia se habrían manifestado sobre la factibilidad de este medio de transporte en Valparaíso, y no se debería seguir exponiendo a la ciudadanía, como la Caperucita Roja al Lobo Feroz, y a que se levante la iniciativa cada vez que un fabricante de teleféricos visita la ciudad con una delegación comercial extranjera y se anuncia la construcción de un teleférico en Valparaíso, cuando nadie sabe si este es realmente viable. O cada vez que los privados con sus intereses y terrenos en lo alto de la ciudad, inician una nueva actividad de lobbismo a favor del teleférico.

La grave situación económica de la ciudad debería obligar al alcalde y a todas las autoridades de hacer sus anuncios con más responsabilidad. Deben ser más serios, actuar con más prudencia y más profesionalismo y no se puede seguir con esta política de los anuncios de cualquier iniciativa que ni siquiera tiene los estudios necesarios a nivel de su prefactibilidad y que muy probablemente nunca llegarán a concretarse.

Una característica de la buena gestión pública es señalar exactamente al sector privado y a la ciudadanía sobre aquellas iniciativas que realmente se materializarán en la ciudad. Así el sector privado puede planificar y optimizar su oferta. Promover proyectos fantasmas que no están seriamente evaluados, divulgarlos en la prensa como algo cierto, no es una señal de buena gestión, es simplemente una irresponsabilidad.

La ciudadanía está más que saturada y cansada de las políticas de los anuncios fantasmas en Valparaíso. El anuncio del teleférico de Valparaíso ya cumple sus quince años, sin que alguna autoridad hubiese solicitado al Ministerio de Obras Públicas (MOP-CGC) un estudio serio sobre la viabilidad del proyecto.

http://www.elmartutino.cl/noticia/sociedad/el-anuncio-del-teleferico-en-...

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