Iglesia San Francisco: ¿Maldición?

Iglesia San Francisco: ¿Maldición?

de Pablo Andueza

Cierta prensa habló que una “maldición” sobre la Iglesia San Francisco de Barón explicaría el nuevo incendio que la afectó hace pocos días, con lo cual, seguramente sin saberlo, se estaba ocultando los serios problemas de gestión de los bienes patrimoniales en Valparaíso. Pero también en el país, como bien puntualizó Cristián Warnken en carta publicada en El Mercurio del domingo.

Según nuestro cálculo aproximado, entre el año 2003 a la fecha, la ciudad de Valparaíso ha recibido de nivel central para conservación, rehabilitación y puesta en valor del patrimonio cultural unos cincuenta y dos mil millones de pesos, cifra que equivale a dos presupuestos municipales completos.

Sin embargo, ¿está en condiciones la ciudad de sostener esta inversión pública si no tiene una organización municipal a la altura del desafío que es manejar una ciudad tan compleja? ¿puede pedirse responsabilidad a la comunidad si ella no está participando activamente en la gestión del patrimonio de la ciudad? Estas carencias son evidentes y la Municipalidad tiene que explicar por qué más que una gestora cultural en serio se convierte demasiado a menudo en algo más parecido a una corredora de propiedades.

La precariedad municipal tiene además causas estructurales. Por eso tiene razón C. Warnken cuando en su carta apela a la conciencia del país. Los municipios chilenos, salvo el de las pocas comunas ricas, no pueden manejar seriamente las ciudades. ¿Cómo el Municipio puede gestionar mejor los riesgos sociales y naturales si no tiene dinero para ello?

La gestión de la ciudad ha quedado en manos del mercado hace muchos años y eso explica que los barrios e inmuebles históricos se abandonen y que las torres crezcan como callampas. En las áreas de la ciudad donde el mercado falla porque no hay renta clara, como es precisamente la gestión de los riesgos o la gestión de los bienes culturales, allí estamos en tierra de nadie.

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