Positivo giro en política de los ascensores

No era fácil imaginar que las autoridades regionales estaban dispuestas a salirse de la lógica del
mercado para pensar la gestión de los ascensores de Valparaíso. Es que desde la declaratoria de la UNESCO el patrimonio cultural porteño se ha entendido sólo como un recurso económico que el mercado tiene la misión de valorizar a través de emprendimientos que atiendan el consumo turístico globalizado. Como los ascensores no son rentables, el mercado no se interesa en ellos, y de ahí su estado de abandono. Un cambio es siempre desafiante.

El Gobierno regional ha anunciado tres decisiones importantes que parecen marcar un giro en el manejo del patrimonio cultural que entendemos orientadas a sacarlos del estrecho margen del intercambio comercial y pasar a instalarlos en el espacio de sus habitantes, de la ciudad, de la política en su sentido más profundo. Primero, el Estado decide comprar diez ascensores y a lo mejor algunos más (debe a mi juicio pensarse de nuevo en la idea de expropiar). Segundo, el gobierno regional propone entregarlos a la administración municipal, lo que es coherente con la idea que el patrimonio es un bien público. Tercero, se anuncia en estos días dirigir al sistema de ascensores un subsidio que corrija la falla de mercado.

Estos tres elementos dicen que estamos comprendiendo mejor qué son los ascensores, cómo se sostienen en el tiempo y cuáles son sus externalidades. Ellos son bienes públicos para uso y goce de la comunidad cuya función es ser un medio de transporte adecuado para la morfología de la ciudad, como bien señaló Gloria Basualto, Seremi de Transportes. Su sostenibilidad no puede depender del turismo, sino de una organización inteligente, que aproveche del capital social de la ciudad, de la economía de escala así como de la disposición de pago de sus habitantes y visitantes, compensada por un subsidio del Estado. En fin, los emprendimientos (que se benefician indirectamente de su funcionamiento) son el resultado (y no la causa) de su puesta en valor, por lo
que no debe descartarse que tengan que colaborar en su funcionamiento.

El próximo paso es delicado: ¿cómo evitar que el subsidio al transporte público no vaya a parar al agujero negro instalado en un Municipio en bancarrota? 

Comentarios

Piano, piano. Aún no se ha cumplido la primera etapa de la compra. La reparación o recuperación de los ascensores, si se mantienen los mismos encargados de la IMV como antes será un proceso largo. No hay que pensar que una vez comprados estos ascensores pueden entrar rápidamente o en pocos meses en función. Todos observamos los 6 años que dura hasta la fecha el proceso de recuperación de los ascensores municipales. Por ende aunque es una noticia buena, la operación de los ascensores privados tiene hoy un largo horizonte. Mientras la IMV no cambia cosas sustanciales será igual como en el caso de los ascensores municipales un proceso de varios años...

Añadir nuevo comentario