Práctica abusiva 2: el secretismo

Supongamos que un vecino suyo comienza a realizar obras de construcción que de alguna manera a usted se le perjudica. ¿Qué es lo primero que haría para proteger sus intereses? Probablemente usted vaya a conversar con su vecino; puede que éste sea honrado y le diga la verdad. Pero puede que ello no se produzca. ¿Qué más puede hacer en su defensa? Posiblemente acudirá a la Dirección de obras de la Municipalidad para que se le informe de la obra. ¿Sabía usted que el municipio sólo le informará si se ha otorgado el permiso de construcción, pero no le dará la posibilidad de conocer el proyecto en trámite o ya aprobado? Así es. Usted no podrá saber cómo es la obra que se está ejecutando, si ésta se ajusta a la normativa vigente, ni cuanto podría perjudicarle.

De acuerdo a lo que se nos dice en la mencionada repartición municipal, ¡los proyectos de construcción son secretos!. Argumentan que el asesor jurídico del municipio, Farouk Garfe, habría aprobado el secreto argumentando que el propietario del proyecto tendría algo así como el derecho de propiedad sobre su obra arquitectónica, lo que justificaría no aplicar el principio de publicidad del procedimiento administrativo chileno.

¿Qué ha pasado con los vecinos de calle Templeman cuando han preguntado por el proyecto de "Hotel Cerro Concepción"? ¿Cómo enterarnos si es cierto el rumor que el Hotel Patrimonial construirá un edificio de estacionamiento en calle Abtao? ¿En qué consistirá el proyecto de remodelación del ascensor Cerro Concepción anunciado por las autoridades? Ninguna de estas preguntas tiene respuesta. No encontramos más que evasivas. El secretismo invade el Municipio y así se compromete la transparencia de la función pública urbana porteña.

Desde el punto de vista sociológico esta práctica abusiva, consistente en ocultar información que legítimamente merecemos los vecinos, puede explicarse como una estrategia muy eficaz para inhibir la participación social en el control de la función pública, en circunstancias que la legislación mundial y chilena va en sentido contrario.

Proponemos a las próximas autoridades establecer la transparencia en la información pública. Incluso podría ser buena idea la que nos planteó la concejal Marina Huerta hace algunas semanas en el cerro cuando lanzó la idea que se informara a los vecinos de nuevas obras mediante carteles en la propiedad.

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