Práctica abusiva 5: Formalismo

Hoy nos enteramos en la Dirección de Obras de la Municipalidad de Valparaíso que se estaba tramitando por la inmobiliaria Santa Ursula el permiso de demolición de la casa de Papudo 557, la cual, como denunciamos oportunamente, está totalmente destruida desde hace varias semanas. El arquitecto Matías Valdés fue encomendado para preparar el informe en el cual sugerirá que la propiedad de Jacob debe ser demolida por el estado de deterioro en que se encuentra.

Hace algunos meses el Asesor Urbano proponía al Concejo Municipal modificara el plano regulador de la ciudad en el sentido que las vías de acceso a la Ex Cárcel de Valparaíso pasaran a ser vía de servicios, y no más vías locales, sin por cierto darse la molestia de modificar sus dimensiones físicas. Hace ya más dos años se daba permiso de obra a la Universidad de Valparaíso para construir la Facultad de Arquitectura en el Paseo Atkinson sobre la base que éste era una vía de acceso equivalente a una calle.

¿Qué tienen en común todas estas declaraciones de la autoridad?

En todas ellas nuestra autoridad municipal sigue el mismo patrón de comportamiento: adopta formas aparentemente ajustadas a la ley pero vaciadas absolutamente de sustancia, o del más elemental sentido de justicia y racionalidad. Fíjese usted que en el Paseo Atkinson llamaron calle a un Paseo; en el cerro Cárcel quisieron llamar vías de servicio a las mismas vías locales de siempre; y autorizarán la demolición de la casa Jacob que en los hechos ya está demolida hace rato. Recordemos el adagio formalista del conquistador del cual, probablemente proviene el formalismo vacuo de la Dirección de Obras: "Se acata, pero no se cumple".

El formalismo tiene el grave efecto de desvirtuar las leyes, de hacerlas vanas y estériles. Aunque conserva la fachada normativa, la vacia de toda virtuosidad y sentido. ¿Para qué autorizar una demolición si ya la casa está destruida?¿Para qué llamar calle a un paseo o vía de servicio a una modesta calle local si la realidad fáctica no se ha alterado? Los motivos de estos rituales formalistas siempre son torcidos o desviados, y por ello son tan peligrosos. En el caso del patrimonio porteño es común que el formalismo esconda la aprobación de decisiones antipatrimoniales, lo que es argumento suficiente para declararlos abiertamente como ilícitos.

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