¿Qué fue del subsidio de rehabilitación patrimonial?

Según lo que nos han informado los medios de comunicación, el subsidio de rehabilitación patrimonial (SRP) está siendo objeto de cirugía mayor en el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU). La conclusión a la que se llegó es lapidaria: tal como estaba diseñado, este subsidio no sirve para Valparaíso. De acuerdo a información proporcionada por ese Ministerio, sólo un tercio de los recursos disponibles fue en definitiva usado en proyectos habitacionales.

Por una parte, contenía una promesa engañosa. La misma que contenía el decreto de creación de la Comisión Presidencial Plan Valparaíso. Que llegarían a la ciudad nuevos habitantes pertenecientes a los estratos socio-económicos acomodados. Esta promesa no se cumplió por la sencilla razón que la gente, de cualquier estrato socio-económico, antes que ciudades para vivir, busca ciudades donde trabajar. Y Valparaíso no tiene trabajos con remuneraciones a la altura de la clase ABC1.
 

Dejemos de lado a los nuevos residentes. ¿Pero qué pasó con los porteños? ¿Por qué no fueron en masa a comprar los lofts patrimoniales? Los porteños prefieren los edificios en altura que han proliferado en nuestro anfiteatro natural. Ellos atraerán a los pocos profesionales de clase media que trabajan en la zona. Los departamentos son más amplios, económicos y seguros que los lofts patrimoniales. 

Tenemos que aprender la lección. Primero, no es conveniente planificar sobre promesas; es mejor hacerlo sobre compromisos con actores reales. Segundo, la planificación de una ciudad patrimonial es algo complejo. Mucho más complejo de lo que llegan a advertir nuestras autoridades. ¿Quién creyó que era posible, simultáneamente, consagrar a Valparaíso como ciudad patrimonial y estimular la construcción de torres de departamentos?. Tercero, las torres son una competencia desleal a los edificios antiguos restaurados y, por lo mismo, deben tolerarse fuera de la ciudad. Cuarto, a este subsidio debieran poder postular no tan solo los adquirentes de lofts sino que, principalmente, los propietarios de viviendas de valor patrimonial a fin de mejorar las condiciones físicas.

Pablo Andueza
 

Comentarios

Pablo:

creo que, sin duda, la posibilidad de retención de los habitantes de las zonas patrimoniales pasa, necesariamente, por el incentivo (vía subsidio a la demanda u otros instrumentos) para que tanto propietarios como arrendatarios (no hay que olvidar que hay vastas zonas de la ciudad que están en condición de arriendo, con arrendatarios de más de 20 años) puedan acceder a una vivienda rehabilitada.

Pero, la pregunta ¿y aquellas zonas con alto interés turístico?, ¿se podrá retener a los propietarios con la especulación que atrae el potencial comercial de la rehabilitación?. Creo que ahí falta más que una vuelta de tuerca. Más bien, pensar en el largo plazo de cual será el destino de esos sectores. Es aquí donde uno hecha de menos un plan rector para a ciudad y no sólo como instrumento regulador, sino también (entre otras cosas) como instrumento de gestión. Ojalá que el municipio haga su pega luego, ya que sino nos quedaremos con zonas que serán un verdadero espectáculo de postal, donde ningún porteño podrá acceder a vivir.

Nahuel:

Retomando tus reflexiones se me ocurre que podríamos iniciar un debate público desde el cerro sobre las alternativas que busquen incentivar la habitabilidad del casco histórico y resguardar el capital social que está presente y valoriza el patrimonio cultural. Algunas de estas medidas podrían ser: la reorientación del subsidio de rehabilitación patrimonial a los actuales propietarios y la generación de proyectos colectivos de residentes permanentes de Valparaíso. Pero también, establecer limitaciones al emprendimiento comercial a través de una normativa que incentive el uso mixto comercial-habitacional. Por ejemplo, que los subsidios de fomento productivos de tipo Corfo exijan uso residencial parcial de las viviendas.

Bienal de Arquitectura

En un panel realizado en el Museo de Bellas Artes de Santiago del 1º de noviembre, en el marco de la Bienal de Arquitectura, intervino el arquitecto del MINVU Eduardo Bresciani quien recogió la crítica que le hiciera el Presidente de la Junta de Vecinos del Cerro Concepción en el sentido de por qué el subsidio de rehabilitación patrimonial no se reorientaba a los habitantes de la ciudad que quisieran, por ejemplo, reponer el sistema eléctrico de sus viviendas o restaurar deterioro. En suma, por qué no incentivar la permanencia de los residentes en zonas turísticas. Él aceptó totalmente la crítica de los vecinos. Es más confirmó que la intención del Ministerio es hacer transformaciones en esta materia.

Añadir nuevo comentario