Un nuevo Acuerdo de Vida en Común entre la ciudad Valparaíso y la Empresa Portuaria de Valparaíso

La concesión de 55,4% de la superficie terrestre del puerto a un Centro Comercial refleja una mentalidad sin visión, típica de de los últimos treinta años de desarrollo económico del país, apostando sin resguardos al “Laissez Faire” del mercado. Pero la concesión es una pésima solución para la ciudad, su economía, el municipio y también para la Empresa Portuaria que pierde más de la mitad de la superficie de la propiedad fiscal administrada por ella. En este artículo se propone una idea diferente que propone otros usos de los terrenos y en especial un "Acuerdo de Vida en Común" o una "Unión de Hecho" muy diferente que el que propone la concesión de Mallplaza S.A, entre la ciudad y el puerto.

La mejor forma como Valparaíso puede armonizar el uso portuario con el uso urbano es a través de un concepto de usos temporales. Opuesto a los usos definitivos, como el proyecto de un Centro Comercial Mallplaza S.A y la EPV proponen.

El movimiento portuario está caracterizado por una alta estacionalidad que ofrece justo esta posibilidad de usar gran parte del recinto portuario con un uso no-portuario. Este uso temporal debe ser la idea principal de cualquier proyecto en el borde costero de Valparaíso. El mejor “acuerdo matrimonial” entre Ciudad y Puerto se expresa en una forma simplificada a una cláusula en el contrato de acuerdo de vida en común que fija: “mientras no hay buques que atender se abre en la medida de lo posible el puerto a la ciudadanía”.

Cabe mencionar que desde más de un siglo se ha aplicado este pacto entre puerto y ciudad de usos temporales en el borde costero de Valparaíso e especialmente sobre el terreno donde hoy se pretende levantar un Centro Comercial. En este contexto, cabe recordar la primera Exposición Industrial del Centenario de la República que se realizó en el sector desde Estación Francia hasta Barón en el año 1910. Otros más recientes eventos, ferias y exposiciones en las Bodegas Simón Bolívar como la exposición “Túnel de la Ciencia” del Instituto Max-Planck que tuvo más de 110.000 visitantes en el año 2009-2010, otro evento importante, la feria anual de la Expo Naval en el Mes del Mar con más de 10.000 visitantes han generado una alta demanda para el turismo de Gran Valparaíso. Otro gran espectáculo que atrae las masas son los Fuegos Artificiales, que también se ejecuta en el recinto portuario. Ninguno de estos eventos, por su temporalidad pone en peligro el uso portuario y la economía turística del Gran Valparaíso es la principal beneficiada de este tipo de actividades.

Más que un Centro Comercial en el sector Barón se requiere una entidad que gestione en forma profesional ferias, festivales, convenciones, congresos, eventos y exposiciones, una forma de uso que no compite con el puerto y es favorable para el turismo patrimonial que se ha desarrollado la ciudad en los últimos diez años.

La entidad que debería lucrar de este uso “civil” del recinto portuario y el borde costero debe ser la Municipalidad de Valparaíso, no una empresa privada como Mallplaza S.A. Que además de ocupar el 55,4% de la superficie portuaria con su Centro Comercial puede usufructuar gratuitamente de la marca “Valparaíso, Patrimonio de la Humanidad” que se trató de establecer con tanto esfuerzo y con tanta inversión pública y privada, sin que Mallplaza S.A asumiera algún compromiso con la ciudad y su patrimonio.

Lamentablemente ningún alcalde vio el potencial económico que se esconde detrás de una gestión profesional de este tipo de usos temporales de los terrenos portuarios entre Barón y Yolanda. Hubiese sido un mejor acuerdo y negocio para la Municipalidad celebrar con la Empresa Portuaria un contrato que le permite administrar estos terrenos que la concesión. Pero hubo una apuesta ciega de todas las autoridades involucradas a la solución menos complicada: entregar, sin pensar mucho, todo a un privado: Mallplaza S.A. Que hoy nos propone entre otros usos, un SODIMAC-Homecenter para comprar sacos de cemento y tablas de madera en uno de los mejores terrenos en el borde costero de la ciudad patrimonial y poder competir así con la reciente instalación de un Easy en el Jumbo de Avenida Argentina, su competidor directo en el mercado de las grandes ferreterías.

La Municipalidad sin pedir o reclamar algo en este negocio sobre 55,4% de la superficie terrestre del recinto portuario en la ciudad-puerto se convirtió en un secuaz y fiel facilitador de Mallplaza S.A,. Hizo de todo, le cambio en innumerables ocasiones el Plan Regulador hasta que se le acomodaba la norma al proyecto planteado por los inversionistas de Mallplaza S.A, fue un traje a medida hecho por los sastres de la municipalidad. Los alcaldes involucrados en la gestión de la concesión hicieron un pésimo negocio para la ciudad y la municipalidad. La municipalidad esta quebrada, sobrepasa estructuralmente en todos los ámbitos financieros, y no se les ocurrió pelear por su “tajada comunal” en todo este gran negocio. En San Antonio, el alcalde si dio esta lucha, y peleó y ganó cuando Bienes Nacionales vendió la totalidad de sus terrenos en el borde costero de San Antonio a la Empresa Portuaria de San Antonio una compensación importante, que se expresó en una inversión pública adicional relevante para San Antonio. Pero además de esto, en el momento están negociando que en el futuro el puerto granelero Puerto Panul desaparezca, un gran obstáculo causante de mucha contaminación en el borde costero de la ciudad, y que se traspase el terreno a la municipalidad. Pero en el caso de Valparaíso no hubo nada de eso, solamente se avalaron hasta el día de hoy los intereses de una empresa privada de Retail, Mallplaza S.A, y de propiedad mayoritaria de una de las familias más prosperas del país, dejando al lado los intereses de una comunidad en condiciones socio-económicas preciaras y de una municipalidad en bancarrota.

La pelea que deberían o que debe dar el máximo representante comunal es obtener por lo menos una tajada de los grandes negocios que se ejecutan en el borde costero y que sin su beneplácito jamás se podrán desarrollarse. La mejor forma de esta “tajada comunal” sería un acuerdo entre EPV y Municipio que le permite a la municipalidad gestionar y lucrar con un recinto ferial y de eventos. Cabe recordar lo que gana la municipalidad de Viña con la licitación del Festival de Viña, en la última licitación se generaron más de 20 mil millones de pesos para las arcas de la ciudad jardín. En el caso nuestro sería hoy Mallplaza S.A que podía ganar esto, sin compartir un peso con la ciudad de Valparaíso.

En el contexto de la apertura del borde portuario a la ciudadana, la mayor crítica debe dirigirse a la idea del Centro Comercial es que este no es la mejor opción para la economía comunal. Hay otros usos, que entregan más beneficios a ciudadanos y visitantes en este sector. Probablemente no existe mejor proyecto estratégico para la economía turística de la ciudad que una diversificación hacia un turismo de ferias, eventos y convenciones que se podría instalar en un recinto ferial en los predios entre Barón y Yolanda. El amplio espacio disponible permite ejecutar ferias a nivel nacional, continental e internacional. Cuando hoy se hace un pequeño evento denominado “Noche del Vino” con cinco pequeños puestos y mesas en el Paseo Yugoslavo o similar, en comparación en este recinto ferial entre Barón y Yolanda, puede albergar una Feria del Vino con relevancia internacional con 20.000 o más visitantes a la ciudad. Sería un enorme aporte para los hoteles, restaurantes, cafés y el conjunto de emprendimientos turísticos desarrollados en la última década en la ciudad. Una de la mayores ventajes de dicha diversificación es que permite apuntar a la estacionalidad del mercado turístico y contrarrestando a la actual baja con la generación de una oferta para la temporada de baja demanda.

Las edificaciones de las Bodegas Simón Bolívar, la Maestranza y la Tornamesa deberían ser rehabilitados, poniendo en valor su patrimonio, y destinados a un solo recinto ferial y de eventos administrados por el municipio y las posibles ganancias deberían ir a favor del municipio en bancarrota. Este recinto ferial debe extenderse entre los terrenos entre Barón y Yolanda que albergan edificaciones que no pueden ser demolidos porque cuentan con algún grado de protección patrimonial. La Tornamesa y Maestranza declarado Monumento Histórico y Zona Típica olvidado e expuesto al deterioro desde la propia declaratoria en los años ochenta. Cabe mencionar que todos estos terrenos son de propiedad fiscal, la Tornamesa y Maestranza de EFE, otra empresa estatal y existe otra maestranza de la EPV en el sector Yolanda.

La idea propuesta de un recinto ferial en el borde costero seria un mejor negocio que él de Mallplaza S.A, con más beneficios para todos, se reparten otro tipo de chocolates, no solo a Mallplaza S.A, sino a todos.

Es una propuesta que no compromete el futuro del Puerto de Valparaíso, resguarda las obligaciones patrimoniales que resultan de la declaratoria UNESCO que se refiere a la conservación de la Tornamesa, Maestranzas y Bodegas Simón Bolívar en su declaratoria de 2003. Solamente en forma ocasional se generan los impactos al sistema vial, pero jamás en forma permanente como el proyecto “Puerto Barón” que aumenta las demoras en las principales calles del Plan en un 19% y se podrían generar ingresos para un municipio en bancarrota.

Finalmente y con más impacto para la economía local, se fomenta y se fortalece la recién establecida industria turística local mediante una diversificación inteligente hacia un nuevo segmento para el mercado turístico: ferias y convenciones internacionales que atraen visitas con un alto poder adquisitivo. Valparaíso es la mejor tarjeta de presentación que tiene el país en el exterior, es su marca y ciudad más conocida y añadirle al turismo patrimonial un turismo de ferias internacionales sería un gran negocio para todos.

Comentarios

Extraordinaria propuesta que aborda de manera propositiva el problema del borde portuario de la ciudad. Felicitaciones a su autor quien debiera pasar a engrosar las filas de una nueva EPV.

Sentido común para algunos, último recurso para otros, fantasías seguramente para los que no viven acá. Pero éste alcalde vive acá, estoy seguro que está de acuerdo, pero no tiene la visión... entonces hay que darle una forma, una imagen a esto. Indicar costos y beneficios con los tan frecuentes datos duros. A la larga -y ahí está el punto - ésta es la mejor solución: en 10 años valparaíso se transforma si alguien sabe como. Pero ahora se está tratando de cerrar un ciclo de manera muy forzada, con un proyecto obsoleto, craneado hace 15 años. Ni siquiera se piensa en el corto plazo, si no en el pasado. Cumpliendo con el laissez faire...
Felicito al autor por tener la lucidez de escoger el momento oportuno para plantear semejante alternativa. Sentido común, claro está.
El punto es saber cuando hacer entrar en razón a los trogloditas. Hoy es cuando.

UFFFF !!!! QUE DURO SENTIR QUE ESTAMOS TAN LEJOS DE ESE BIENESTAR COMUN, SERIA UN SUEÑO PODER ASISTIR A REALES EXPOSICIONES CON ENVERGADURA DE CONTINENTE EN LA EXPLANADA BARON, BUENO CREO DIFICIL QUE EXISTA UNA MEJOR ENCRUCIJADA QUE ESTE TIEMPO DE EXCLAMACION, HA LLEGADO EL MOMENTO DE LEVANTAR LA VOZ PROPONIENDO CON ARGUMENTO, CON DESTINO, CON DISEÑO OJO CON DISEÑO...

Que ganas de que gente con más altura de mira estuviera tomando decisiones en todas las instituciones del país. Gracias por ayudar a combatir la gran crisis que vivimos. Que siga firme esta columna propositiva.
Saludos,
Pablo

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